España 2025-2026: claves macroeconómicas y fiscales para proteger tu patrimonio

Invertir con éxito no depende únicamente de la elección de activos, sino también de la capacidad de interpretar el entorno económico y fiscal. En España, los próximos dos años estarán marcados por un crecimiento todavía sólido, una inflación bajo control y un escenario fiscal más exigente.
La OCDE prevé que la economía española crezca un 2,6 % en 2025 y un 1,9 % en 2026, cifras que confirman una cierta desaceleración tras el fuerte rebote de 2024, cuando el PIB sorprendió con un crecimiento cercano al 3,2 %. La inflación, que había sido uno de los principales riesgos, parece estabilizarse en torno al 2 %, lo que aporta un respiro a consumidores e inversores.
El mercado inmobiliario, uno de los termómetros de la economía, sigue mostrando fortaleza. Solo en julio de 2025 se vendieron 64.730 viviendas, un 13,6 % más que en el mismo mes de 2024, alcanzando un récord histórico para esa fecha según señalaba El País. Sin embargo, esta bonanza convive con una presión regulatoria creciente en materia de eficiencia energética y sostenibilidad, lo que obligará a propietarios e inversores a realizar mayores inversiones en rehabilitación.
En paralelo, la política fiscal apunta a una mayor presión sobre las rentas del capital y sobre grandes patrimonios, al tiempo que se refuerzan incentivos para la inversión verde, desde deducciones por rehabilitación energética hasta condiciones preferenciales en hipotecas sostenibles.
Para el inversor, este entorno plantea retos y oportunidades. La renta fija vuelve a ser atractiva tras años de rendimientos bajos, pero conviene gestionar con cuidado la duración para evitar pérdidas si los tipos vuelven a subir. La bolsa favorecerá a sectores defensivos, como la salud o la energía, frente a compañías muy endeudadas. El inmobiliario se mantiene sólido, pero exigirá atención a la normativa verde para evitar costes inesperados. Y los activos alternativos, bien seleccionados, ofrecen una vía adicional de diversificación frente a la inflación.
En definitiva, España entra en 2025-2026 con una economía estable, pero con exigencias fiscales y regulatorias cada vez mayores. Para proteger y hacer crecer el patrimonio, será fundamental diversificar, mantener liquidez y planificar con detalle la fiscalidad. En tiempos de incertidumbre global, la flexibilidad y la información actualizada serán las armas más valiosas del inversor patrimonial.

Scroll al inicio